Proyecto Actitud 
     

    


 
CUADRO DE SITUACIÓN:
     
La República Argentina ha experimentado a lo largo de los últimos cincuenta años el manejo de sus valores sociales, políticos, culturales y económicos por parte de lo que se podría denominar la 'Patria Corporativa'.
Sindicatos, Asociaciones Empresarias, Asociaciones Profesionales, etc., han determinado el destino de la frágil democracia en forma autoritaria y absoluta.
Ni siquiera gobiernos fuertes y dictatoriales se salvaron de ello.
Aún cuando gozaban del pulgar en alto de las grandes corporaciones (Iglesia, Fuerzas Armadas, etc.), cayeron en desgracia al ser abandonados a su suerte en medio de un clima hostil al régimen.
Ha comenzado el proceso de destrucción de ese modelo, pero no comenzó con el gobierno del Dr. Menem ya que, en el mandato previo de Raúl Alfonsín, se comenzaba a percibir esa depreciación de las Corporaciones:

       
Depreciación de los Sindicatos con el intento de democratizarlos y generar otros de distinta bandería y depreciación de los empresarios y asociaciones profesionales con la limitación de sus privilegios, prebendas o beneficios debido a la debacle del Estado.
La reacción no se hizo esperar y surgieron sorpresivamente las asonadas militares, los paros generales y a los grupos financieros y empresariales habría que preguntarles cuánto colaboraron en la caída y destrucción de los sucesivos gobiernos.
El menemismo se alió a todas estas corporaciones, las llevó a su terreno, las infiltró con sus acólitos y les restó capacidad de reacción al dividirlas.
    
Otro de los antecedentes de nuestra actual parálisis es el artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional, aunque sea tan alabado en nuestras escuelas. 
Si bien no todo lo que dice es pernicioso, ha logrado quitar motivación económica a asalariados y empresarios
Estabilidad irrestricta del empleo público, garantía a los gremios para concertar convenios colectivos de trabajo, garantía de estabilidad a sus representantes, seguridad social para ellos con carácter de irrenunciable, defensa del bien de familia, son algunos de sus alcances. 
Esta norma constitucional no cuenta con previsión presupuestaria, lo cual diluye la responsabilidad de quien debe garantizar esos derechos.
Los líderes de estas últimas décadas, existieron, centralizaron poder y accedieron a puestos de decisión debido a que esa legislación privilegia a los más inescrupulosos al negociar con las corporaciones. 
Si ese artículo no hubiera existido, quienes sobresalían por su eficiencia, por su sabiduría, por su valentía, por enseñar a pescar, que es el más valioso de los actos del amor, hubiesen promocionado también a nivel de líder. 
Todo sería más natural, y nuestro país sería próspero como corresponde a sus recursos naturales y humanos. Esa norma generó desánimo. Es otro de los responsables de que hayamos tenido los gobiernos que tuvimos los últimos 50 años.
Y otro de los causantes de nuestra actual parálisis es el IVA, impuesto que, dada su alta alícuota, exige rentabilidades muy superiores a las usuales, para que sea conveniente una explotación. Lo que se propone en este trabajo, morigerará su impacto negativo.
La economía global ha funcionado aceptablemente, pero lo ha hecho siempre traumáticamente, como si tuviese un freno de mano en las mismas causas que le impulsaban. 
Quizás sea tiempo de concebir un sistema que combine las expectativas de todos los participantes de la economía mediante un nuevo ordenamiento. 
Las expectativas de los asalariados son estabilidad y seguridad, las de los emprendedores son las ganancias. 
En Argentina están hoy dadas las condiciones objetivas para intentar ese salto, debido a que las diferentes clases sociales han perdido patrimonio, poder y propuestas. 
Hemos llegado al borde de un abismo, y consecuentemente es necesario tan sólo un pequeño paso para lograr el cambio de paradigma. 
Tanto el capitalismo, como el socialismo tienen fallas que los están convirtiendo en inviables para este nuevo milenio. Son incapaces de generar los excedentes necesarios para el nuevo tramo de la historia humana. 
El problema es que todo el entorno que se ha construido con legislaciones "contra-natura" hace que eso no funcione más. 
Es lógico que cuando el crecimiento es insuficiente, los especuladores se queden con la única porción de torta que resta. 

 

     

 

 

 

 

 

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