Proyecto Actitud


 

      

 

  RESUMEN EJECUTIVO: 
           

 


¿A quién pertenecen las ganancias de los medios de producción?
          


Cuando un medio de producción no fue capaz de rendir más allá que el interés que un banco hubiese pagado por el capital inmovilizado, entonces no obtuvo ganancias.

Ni el capital ni el trabajo alcanzaron más de lo esperado. Si bien no decepcionaron, rindieron sólo lo que costaron.

Cuando se diera ese caso, no corresponde tributar impuesto al beneficio empresario pues no hay ganancia imponible.

Cuando, por el contrario se genera algún recurso excedente, será fruto del mayor esfuerzo y creatividad tanto del capital como del personal interviniente. Intentamos en este trabajo determinar en qué proporción.

Los liberales consideran que el total de las ganancias les pertenecen al dueño del medio de producción.

Los socialistas suponen que son propiedad social, y que entonces al total de las ganancias las debe administrar el Estado.

Izquierdas contra derechas discuten intensamente pero han perdido la capacidad de resolver la pobreza, que amenaza con hambre y desnutrición.

Hay místicos que intentando mediación, preconizan que 'las ganancias son impropias'. Y que consecuentemente corresponde repartirlas entre los pobres si alguien gana al producir.
 

Debido a esas rencillas persiste en todos los países, aunque no ha sido recomendado por economista alguno, el impuesto al beneficio empresario. Dos tercios son para el dueño del capital, y el resto para el Estado

Pero la rentabilidad de los emprendimientos productivos decae con pendiente constante. Se comete gran injusticia insistiendo con ese impuesto que consigue traumatizar el trabajo y la inversión.

Las ganancias pertenecieron siempre a quien las generó, ya sea con inversión, con esfuerzo cotidiano o con creatividad, pero no al Estado

Como primera medida entonces debería redireccionarse el impuesto al beneficio empresario hacia todo el personal, propio y de terceros del medio de producción

En lugar de pagárselo al Estado... que primero cobre el personal.

En la realidad, el Estado recaudará más, ya que la economía triplicará el producto.

Pero además, para compensar lo que deje de cobrar el Estado que al principio no percibirá ese impuesto se puede corregir la sub-facturación que genera mucho perjuicio, y que es cuatro veces mayor a lo que se “invertiría” en este proyecto:

Pediremos a todos los asalariados cuando cobren esta bonificación surgida de distribuir el impuesto al beneficio empresario, que presenten comprobantes que incluyan otro impuesto equivalente. Así se pondrá en marcha la campaña anti-evasión más efectiva que se puede lograr.

Todos los consumidores exigirán, hasta en sus mínimas compras un comprobante genuino. Ya nadie podrá vender si no factura lo justo.

Y luego, ya estabilizados y como segunda medida, una vez que la evasión sea insignificante y el crecimiento comience, deberá procederse así:

Calculemos la relación entre lo que se esté pagando al capital puesto en juego es decir el interés con más la amortización, mantenimiento, seguros e impuestos inherentes... respecto de lo que se paga por las remuneraciones y accesorios de todo su personal propio y de terceros.

En la misma relación deberán adjudicar los beneficios empresarios, ya que es la misma relación que guardan las potencialidades relativas de capital y trabajo para generar ganancias.

Ello puede demostrarse por la valiosa virtud de autorregulación que tiene la economía:

Tanto haces, tanto cuestas, tanto pago, tanto vales.

Resulta que, en los sondeos modelados, casi siempre es la tercera parte de las ganancias, lo que debe separarse para todo el personal.

¡Qué curiosa coincidencia!

¡Lo que los Estados cobran como impuesto al beneficio empresario es lo que correspondía que cobrara el personal!

Aún estamos a tiempo de resolver el problema.

Es posible que empresario y personal recuperen sus ganas de trabajar e invertir sin hacerse boicot

Y no dejarse llevar por organizaciones mafiosas ni por letrados aprovechadores hacia juicios laborales con pruebas inconsistentes.

Lo que fue siempre un error, una injusticia mayor, fuente de todo desánimo y de toda decepción, base de toda pobreza y de toda corrupción puede resolverse mediante este Proyecto Actitud.

En el siguiente capítulo exponemos un ejemplo del cálculo en un caso real.

 

 

 

DETALLES :


Es una propuesta innovadora que consiste en re-direccionar el impuesto al beneficio empresario hacia el personal propio y de terceros de cada medio de producción, autorizando a empresas y autónomos a saldar todo ese impuesto mediante recibos de bonificaciones a todo el personal del emprendimiento, proporcionales a las remuneraciones.

Para compensar sobradamente al Estado por esta inversión, los asalariados presentarán comprobantes de consumo que incluyan impuesto en cantidad suficiente, poniendo así en marcha la más colosal campaña anti-evasión

Los recibos que servirán para saldar el impuesto al beneficio empresario, para ser válidos deberán estar acompañados de una determinada cantidad de comprobantes de consumo que impliquen IVA equivalente a cada bonificación.

Ello será la clave para volver a generar excedentes en nuestra economía y consecuentemente para poder crecer y pagar nuestras deudas sin sufrir.

Se propone, en concreto, que el impuesto al beneficio empresario no sea para el Estado, sino para el personal de cada emprendimiento.

De esa manera, todas las inversiones en producción serán más rentables; y empresarios y asalariados serán prósperos con su trabajo.

El resto de los servidores de la comunidad crecerán en armonía con ella.

Será un plan sustentable que atenderá los derechos de la mayoría de los participantes de la economía.

El artificio de utilizar la valiosa estructura informática del impuesto al beneficio empresario, permitirá además aprovechar esta oportunidad única de convertir a los tickets en una cuasi-moneda.

Será además un acicate para que el personal de todas las empresas se comprometa con los resultados de su emprendimiento.

Cuando millones de personas sepan que el impuesto al beneficio empresario de 'su' empresa será distribuido entre ellos, comenzarán a esforzarse más y a ser más creativos. Y sus familias se preocuparán por solicitar comprobante en todas las compras, pues será esa la única manera de acceder a la bonificación.

Se desdibujará el poder de falsos sindicalistas y de patrocinadores irresponsables de causas laborales injustas.

Los contadores públicos tendrán como misión garantizar que en cada empresa obren la cantidad suficiente de tickets genuinos.

Ese aditamento de solicitar comprobantes para poder cobrar la parte proporcional del impuesto al beneficio empresario, será una medida que servirá para que, en la transición, se comience a recaudar mejor los impuestos al consumo mientras se van resignando los fondos del impuesto al beneficio empresario, para de esa manera empalmar el modelo económico actual con este nuevo modelo sin desfinanciar al Estado.

Se pondrá en acción al 100% de la población mediante este original mecanismo que motivará a todos hacia una misma dirección.

La recaudación por Ganancias ha sido de miles de millones en los últimos años.

A pesar de que no se advierte aún, está disminuyendo peligrosamente si se lo considera a valores constantes. Ello significa que la parálisis se está consolidando cada vez más.

Nuestra sociedad está en profunda crisis, pero la causa resulta asombrosamente simple.

Las tres posturas actuales (capitalismo, socialismo y corporativismo) han establecido conceptos extraños que perjudicaron a la sociedad: jerarquía de clases, lucha de clases, solidaridad de clases.

Nosotros, que propugnamos la Cuarta Postura, proponemos sinergia de clases.
¿Advirtieron que cuando un asalariado dice "mi empresa", todo el mundo le corrige diciendo "no es tu empresa, es del dueño"?
Es un grave error, porque el dueño sólo lo es del capital de la empresa.
La empresa es tanto de sus asalariados como del emprendedor.

Empresa es la simbiosis copulativa de capital y trabajo. Eso es lo esencial que viene a corregir la "cuarta postura".
Es un error tan grave como si la madre dijera que los hijos son sólo suyos, y no del padre. O viceversa.

Ésa es la causa de muchos males de nuestra sociedad, y neutralizarla será la revolución más profunda de todas las acontecidas.
 

 

 

 

 

 

 

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