Empresas Prósperas

Ejemplos prácticos:    La peluquería

       

   

Ejemplos PrácticosDon Próspero ya estaba viejo y poseía un local de comercio tasado en $200.000.-  Estaba por decidirse a explotarlo como peluquería. Lo que le darían en el banco si vendía el local y lo depositaba a plazo fijo serían aproximadamente $1.000. mensuales  Para amortizar ese capital en su vida útil necesitaría otros $500.- mensuales 


Y los costos de mantenimiento, funcionamiento y seguros serían otros $500.- 

        
Entonces se contentaba con un emprendimiento que le arrojara mensualmente $2.000.- como "remuneración" por su capital. 

      
Contrataría un peluquero al que le pagaría $1.000 mensuales. Es decir que con diez cortes diarios de $15.-, recaudaría $150 los veinte días hábiles del mes. Así la cosa funcionaría, ya que contaría con los $3.000.- mensuales para absorber todos sus costos. 
        
Encaró el emprendimiento y todo marchaba de maravilllas, hasta que un día, a Juan, el peluquero se le ocurrió la disparatada idea de mejorar su calidad de cortes y hacerlos más rápido, lo cual aumentó la clientela y logró realizar 20 cortes diarios. 

Cuando llegó fin de mes, don Próspero había obtenido recursos excedentes por un valor de $3.000 mensuales. 
Cuando llegó fin de año, declaró sus ganancias por $36.000.- y el organismo recaudador se quedó con $12.000. 

El iluso peluquero supuso que su mayor esfuerzo y creatividad merecían recursos excedentes para él también. 
Se lo confesó a don Próspero y éste le explicó: 


Mirá Juan, vos tenés razón. Yo tendría que pagarte el doble, ya que vos trabajaste el doble. 
Pero mi local también trabajó el doble, por lo cual también es justo que yo recaude el doble. 

Así que, de los $3.000,- mensuales extras que logramos, fui retirando $2.000.- para mí. 
Los $1.000.- que te correspondían a vos, se los llevó el Estado como impuesto al beneficio empresario. 
Quejate allá. 

Cuentan que Juan se deprimió; nunca más desarrolló sus capacidades como quería y murió en la pobreza con un plan asistencial
Y a don Próspero al tiempo le embargaron el local para pagar un juicio laboral, que cobró el abogado de Juan.

 

Cuando rija el Proyecto Actitud, toda esta historia será similar, sólo que cuando don Próspero dice: 
Los $1.000.- que te correspondían a vos, se los llevó el Estado como impuesto al beneficio empresario. 
Quejate allá. 

Continuaría diciendo... 

...Aunque me dijeron que los habían depositado en tu caja de ahorro... 

Y el final de la historia sería muy diferente. 
Habríamos derrotado a la pobreza con todo su séquito de plagas 
Esta historia, si bien es muy chiquita, y es una ficción, representa las historias de todos y cada uno de los asalariados del mundo en esta era corporativa. 
No es el empresario quien se lleva la transvalía como era antes de Marx. Ahora, a la transvalía, a toda la transvalía se la queda el Estado y la malgasta."


       

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