Empresas Prósperas

Operación publicitaria

  

    

Operación PublicitariaImagine una operación publicitaria con capacidad para hablar directamente a millones de trabajadores argentinos justo donde están más vulnerables a la persuasión: su lugar de trabajo.

 


Imagine poder usar de la infraestructura altamente desarrollada de las comunicaciones construida por millares de negocios para distribuir su logo y el mensaje diario del Proyecto prosperidad a todos los empleados frente a una PC.

 

El Proyecto Actitud convertirá la infraestructura de las comunicaciones en la que su empresas confían en cada día - email, internet de la compañía, y websites - en las herramientas para publicidad de su empresa y de este proyecto.

 

La unión de la tecnología y la entrega de la información sobre su empresa en el lugar de trabajo es una unión perfecta.

 

Nuestra estrategia es simplemente  charlar a los empleados de su empresa y de otras empresas con sugerencias usando las herramientas que utilizan ya cada día.

 

Le brindamos esta herramienta que podría optimizarse, que utiliza la red para empujar esa herramienta hacia muchas otras de las empresas del país.

 

El informe diario se denominará: Empresas Prósperas y llegará atodas las empresas que adhieran a esta red.

 

El servicio es gratis durante los primeros tres meses.

Envíenos su logo y sus direcciones de mail, y participe de esta red promocional del Proyecto Actitud.

 

Nosotros llegaremos diariamente a su empresa además con información sobre política tributaria, política ambiental, tecnología y novedades , como la que exponemos a continuación

 

 


 

¿Ecología?

          
       

En diferentes oportunidades me he referido -a la temática ecológica, de candente actualidad debido al interés que despierta entre mucha gente, -a la amplia difusión que obtienen las cuestiones vinculadas a la defensa del medio ambiente y, también,  -a la fuerza mediática, incluso política, que han adquirido los diferentes movimientos ecologistas en el mundo y en la Argentina actuales. 
           

A propósito del tema, más de una vez he señalado la diferencia detectable entre la ECOLOGÍA, "disciplina científica que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno" como la define la Real Academia de la Lengua Española, del ECOLOGISMO, al cual concibo como un conjunto abigarrado y asistémico de opiniones, planteos, informes, creencias y prejuicios que, en general, comulga con la idea de concebir que la actividad industrial, junto al desarrollo de la vida urbana en las sociedades ultra-modernas, constituyen peligrosos flagelos depredadores que atentan contra la Naturaleza y la Humanidad. 

    
También esta corriente de opinión cuestiona de modo implacable el afán del hombre por alterar con procedimientos "artificiales" los circuitos orgánicos de generación de vida, tanto en los vegetales (transgénicos), en los animales (clonación) y entre las mismas personas (Biogenética y Bioingeniería). 

    

Del mismo modo como se expresaban los clérigos y obispos más recalcitrantes durante la pasada Edad Media a propósito de la implementación de determinadas audacias humanas (descubrimientos astronómicos, avances de la Medicina, primeras formas de producción fabril, logros científicos, etcétera), el movimiento ecologista de la épóca contemporánea asume un discurso admonitorio y beligerante hacia todo aquéllo que considera subvirtiendo determinado "órden natural" o "equilibrio ecológico", paradigmas que ya estarían demasiado agredidos por la tecnología y el ritmo de vida vigentes. 

     
Por cometer el "pecado" de la polución, los habitantes del planeta Tierra estaríamos condenados a sufrir tremendos "castigos" bajo la forma de cataclismos de arrasadoras características e irrefrenable intensidad. 
  
Los alquimistas, durante la Antigüedad y la Edad Media, trabajaban obsesionados por desentrañar el secreto de los cuerpos físicos con el prosaico objetivo de encontrar la fórmula que permitiera obtener oro de cualquier metal. 

     
A tal efecto, estudiaron los principios de la incipiente Química, disciplina científica de la que tomaron métodos, teorías y demostraciones, y a estas herramientas del conocimiento las mezclaron, sin mayor criterio ni método, con supersticiones en boga, fantasías populares, creencias religiosas, mitológicas y atavismos ancestrales. 

     
En similar proceso de vinculación puede evaluarse la relación histórica entablada entre la superchería astrológica, de envidiable popularidad, con la mismísima Astronomía. Ahora el protagonismo en materia de pseudo-ciencia lo tiene el ecologismo que, disfrazado de saber respetable y de diagnóstico severo, como sus parientes la astrología y la alquimia, pretende mimetizarse de manera perversa con la Ecología, una disciplina científica de estratégica importancia en el mundo ambientalmente complicado de hoy. 

      
Como corolario, entonces, podríamos decir que el ecologismo actual y la vieja alquimia aúnan mentalidades que se asemejan entre sí: ambas subordinaron la ciencia a la superstición; ambas han puesto en primer plano la pasión antes que la razón. Es decir que, a pesar del paso del tiempo, todo sigue burdamente mezclado como en el cambalache discepoliano. 

  


Gustavo Ernesto Demarchi 
Balvanera Sud, 15 de septiembre de 2005.-

 

 

 




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