Doctrina de la Ganancia

 

 

Intentaré resumir la Doctrina de la Ganancia, o Cuarta Postura, para hacerla más comprensible:



a- Se nos ha incorporado el "árbol del conocer y decidir" para que colaboremos en la tarea creativa.

b- Su fruto es ese excedente entre lo que producimos y lo que consumimos, que es lo que nos diferencia del resto de las especies porque genera el progreso.

c- Se nos indica (mediante revelaciones, especialmente mediante sueños a ser transformados en "escrituras sagradas") que ese fruto no debe comerse porque eso haría que el trabajo deje de ser la principal fuente de felicidad individual para convertirse en una carga obligatoria para la subsistencia.

d- La producción de excedentes es una tarea compleja, ya que es necesario el concurso de diferentes géneros para que el sistema económico sea verdaderamente efectivo. Entonces se han creado cuatro géneros básicos, diferenciados por incentivos diferentes y objetivos diferentes que producen esa felicidad. Son 600 asalariados buscando previsibilidad, 60 emprendedores buscando ganancias, y 6 líderes buscando prestigio… por cada místico buscando ser tenido en cuenta por su Dios.
Los cuatro objetivos son logrados por el trabajo en sus diferentes versiones.

e- Ese fruto que cada uno consigue buscando su felicidad no se pierde al morir, ya que se transforma en más ventura para la próxima vida. Ese proceso es conocido como "el reino de los cielos" o como "karma" en los diferentes idiomas.

f- Se dice "sobre mucho le pondré" a quien más rentabilidad logre en su búsqueda de felicidad y prosperidad. Y se nos pronostica "llanto y crujir de dientes" a quien no trabaja y entierra su fruto en lugar de, como mínimo, entregarlo a los banqueros para que rinda algún interés mínimo.

Como ven, la parábola de los talentos dice mucho más que lo que se sabía.

Una vez conocido el principal objetivo de los humanos, y cuyo apartamiento es la causa de este desequilibrio social, estudiemos cómo se produjo y cómo se retorna a la natural armonía social.

Este desequilibrio social apareció cuando el trabajo comenzó a remunerarse por su costo y no por su precio, cosa que primero perpetraban los emprendedores al encontrarse con la producción industrial, y ahora perpetra el Estado intentando resolver esa injusticia.
Obviamente que no la resuelve, sino que institucionaliza esa injusticia que contraviene el principal objetivo de los humanos que es un objetivo "individual":
a- Producir más que lo que consume en los primeros escalones espirituales y...
b- Consumir menos que lo que produce, en los escalones superiores, cuando el humano ya entiende que no es una identidad separada, sino tan sólo un miembro de Dios.

Entonces ¿cómo se retoma el camino natural de la economía?

Debemos utilizar el dinero del Impuesto a las Sociedades para participar al personal propio y de terceros de "esa" empresa, porque es volver a remunerar el trabajo por su precio y no por su costo.
Hagamos nada más eso, y el desempleo, la mayor paradoja de la actualidad, desaparecerá en cuestión de meses.

 

 

 

 

 

Teoría del Arrastre

 

 

Los seres humanos siempre fuimos capaces de producir bienes y servicios por un valor muy superior al de los bienes y servicios que vamos a consumir. Podríamos decir que somos capaces de producir un 50% más que lo que consumimos.

Aceptando como cierta esta diferencia indiscutible entre la especie humana y el reino animal, e independientemente de que convengamos o no en que su causa sea metafísica, analicemos qué sucede en la realidad.


Sólo el 10% de las personas logra su objetivo.

Son los que nosotros llamamos emprendedores. Porque delimitan un terreno, inventan una máquina o la compran y así pueden generar excedentes en la proporción antedicha.

Pero la potencia de su humano objetivo logra además arrastrar consigo otro objetivo tanto o más importante que el humano: Cuando utilizan un bien de uso, hacen que ese capital también produzca un 50% más que lo que consume. Y así se pone en marcha la rueda, la más exquisita virtud del ser humano: el progreso.


El resto de las personas, esas a las que llamamos asalariados no logra su objetivo, porque no cuentan con capital, y deben utilizar el capital de su patrón. Y como su patrón no les paga por lo que hacen sino por lo que necesitan, terminan produciendo escasamente por encima de lo que consumen. En ese aspecto terminan pareciéndose más a un animal que a un humano.

Si el patrón les pagara por lo que hicieren, seguramente haría que su personal lograra su objetivo trascendente, lo cual "arrastraría" a que su capital también lograra rentabilidades cuatro veces mayores que ahora.

Para ello tendría que calcular el porcentaje que su emprendimiento está logrando. Debería comparar las ganancias del emprendimiento con la suma de los costos del capital inmovilizado y los de su personal, que no es más que lo que consumen ambos protagonistas.

Y luego, aplicar ese porcentaje como un plus sobre las remuneraciones.

Sin embargo se conforma con rendimientos menores porque con eso tiene resuelto su problema. Sucede que su objetivo no es social y su beneficio sufre ya fuerte confiscación.

Pero el Estado debería intentar que las relaciones laborales viabilicen ese objetivo trascendente de los asalariados, porque no sólo que acabaría con la pobreza sino que el progreso de la sociedad en su conjunto, sería constantemente creciente.

Sin embargo, curiosamente el Estado hace exactamente lo contrario. Grava las ganancias de los emprendimientos pero en lugar de redireccionar ese dinero hacia el personal de esa empresa, lo utiliza para asistencialismo sobre los pobres que su propio error está generando.

Se aferra a doctrinas antinaturales que encorsetan la mayor energía que existe sobre el planeta: la actitud de los asalariados.

Por eso el perjuicio se potencia infinitamente.

Si el impuesto al beneficio empresario fuera redireccionado hacia el personal propio y de terceros de todos los emprendimientos, los asalariados podrían lograr su objetivo (físico, psíquico y espiritual) de producir un 50% más que lo que consuman.

Y todos los capitales invertidos en producción serían altamente rentables, acabando así con el desempleo y la pobreza.

Adviértase que el impuesto al beneficio empresario castiga principalmente a los emprendimientos con mayor carga de personal. Y ésa es la principal razón por la que existe el desempleo

En resumen, estamos preparados para producir mucho más que lo que consumimos, pero además esa potencia interior innata que todos tenemos y que reside en la psiquis (que es exclusiva de los humanos), es capaz de hacer que el capital utilizado con tal objetivo, aunque no sea propio, produzca también mucho más que lo que consume en idéntica proporción, es decir que logre rentabilidad excepcional.

A las virtudes de esas nuevas relaciones laborales las hemos dado en llamar "teoría del arrastre".

 

 

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